hedelberto-lopez OPINION DEL DIA
Por: Hedelberto López Blanch
10/07/2013
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El desastre de Chevron en Ecuador


   Ver la mano derecha del presidente ecuatoriano Rafael Correa embarrada completamente con desechos petroleros diseminados en la amazonía de ese país andino por la transnacional Chevron, resultó una demoledora denuncia contra los desastres ocasionados por esa compañía estadounidense.

   Nuevamente ha quedado demostrado que una imagen vale más que mil palabras para revelar al mundo la verdadera realidad de un hecho.
El presidente viajó a la selva amazónica junto con un equipo de periodistas para que conocieran de primera mano el desastre ambiental, ecológico, económico y humano que provocó la antigua compañía Texaco, adquirida por Chevron en 2001.

  Desde 1964 la compañía comenzó a buscar petróleo en la provincia de Sucumbíos junto con la también trasnacional Gulf y los estudios in situ realizados por varios especialistas indicaron que en esa región ocurrió una de las peores catástrofes ambientales en la historia de la humanidad.

  En 1967, la Texaco encontró el primer yacimiento conocido como Lago Agrio 1, y años después, el Estado ecuatoriano, que seguía todas las directivas provenientes de Washington, formó parte del consorcio.
Durante los años de indiscriminada explotación, Texaco derramó más de 64 millones 340 mil litros de petróleo crudo además de 68 millones 130 mil litros de aguas de formación, las que brotan de la tierra con petróleo, contaminadas con hidrocarburos tóxicos y en 2008 una comisión estableció que los daños ocasionados fueron del orden de los  27 000 millones de dólares.

  La Chevron hizo caso omiso a las denuncias. Ni tan siquiera evaluaron el informe realizado en 2009 por la activista norteamericana Kerry Kennedy que tras investigar las zonas afectadas reveló: "Bajo el manto de nubes, la selva es una maraña de manchas negras de petróleo, fango purulento y tuberías oxidadas. El humo brota del suelo, arrojando vapores al aire que queman la garganta. El informe denuncia que “Las aguas residuales de estanques sin encofrar se traspasan a las aguas subterráneas y transitan a los ríos y los arroyos, donde los nativos toman agua, pescan y se bañan".

  El documento de Kennedy subraya que la Texaco construyó más de 900 fosos de fango de petróleo, muchos del tamaño de piscinas olímpicas, sin revestir la tierra, es decir, no se colocó ningún concreto para proteger el suelo y el veneno se escurrió al agua subterránea.


  La contaminación recayó sobre la población, que ha presentado en sus demandas, numerosos casos de malformaciones congénitas, cáncer y enfermedades a la piel.

  A principios de noviembre de 1993 dio inicio el juicio en el tribunal de la corte Federal del distrito de Nueva York, pero en 2002 se determinó traspasarlo a Ecuador porque allí ocurrieron los hechos.


  La petrolera aceptó ya que en Ecuador gobernaba en aquel momento Gustavo Noboa, que se caracterizó por adoptar medidas neoliberales, con la anuencia del Fondo Monetario Internacional. La Chevron se sentía entonces, segura con el gobierno de Novoa.

  En 2012, la Corte Superior de Sucumbíos, ciudad de Nueva Loja, en la Amazonía halló culpable a la transnacional y por el daño ambiental causado y le ordenó pagarle a los pobladores, 19 000 millones de dólares, pero la transnacional se negó a abonarlo e impuso otra demanda en el tribunal de Nueva York.

  La Chevron es la segunda peor compañía en el mundo por su ataque al medio ambiente, y ahora trata por todos los medios de ser exonerada de pagos. A su favor cuenta con  abundante capital para comprar a jueces y políticos corruptos e influencia política en los centros financieros occidentales.

   Como se sabe, las transnacionales son una parte del poder de Estados Unidos cuando operan en otros territorios y también tienen muy buenos amigos y empleados en la Administración norteamericana que actúan en su defensa como la ex jefa del Departamento de Estado, Condoleeza Rice, quien fue directora de la compañía en los años 90, o el ex vicepresidente Dick Cheney, que actuó como director de Halliburton, una empresa que tiene contratos por cientos de millones de dólares con la Chevron.

  Durante la visita-denuncia de Correa a la selva amazónica dijo que “la contaminación no quedará impune, vamos a reaccionar contra tanto abuso y explotación, vamos a mostrarle al mundo la mentira y la mano sucia de esta petrolera".

  La alerta esta dada: hay que ponerle coto a los abusos que durante tantos años han ocasionado a la América Latina, los monopolios transnacionales con la anuencia de Estados Unidos y las instituciones financieras internacionales.

 

 

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